¡Ajuste de gabinete! - Adorni firma el decreto que liquida vicejefaturas y desata una guerra de sillones en el corazón del Estado
El vocero presidencial Manuel Adorni decidió echar al vicejefe José Rolandi y eliminar las vicejefaturas en una reestructuración que empantana la gestión. Mientras tanto, el Ministerio de Defensa vive su propio terremoto con la salida de Luis Petri y el ascenso del teniente general Carlos Presti, en una pulseada castrense que los hermanos Milei controlan con lupa.
Buenos Aires, 6 de diciembre de 2025. El Gobierno de Javier Milei vive horas de furia interna con una reestructuración salvaje en la Jefatura de Gabinete. El vocero presidencial Manuel Adorni firmará un decreto que liquida las vicejefaturas, echó al técnico José Rolandi –número dos en las gestiones de Posse y Francos– y desplaza a secretarios clave como Juan Manuel Gallo y Oscar Moscariello. La gran ganadora es Aimé “Meme” Vázquez, consultora de comunicación que en la práctica será la jefa de Gabinete, mientras Javier Lanari tomará el control de los medios públicos. El decreto, que debería publicarse entre mañana y pasado, oficializa también que Daniel Scioli –el “pichichi” que le cae bien a los Milei– seguirá al frente de Turismo y Ambiente.
La pregunta que nadie responde es brutal: ¿cómo un gobierno que prometió eficiencia y desburocratización se empantana en peleas de sillones mientras faltan designaciones clave? Adorni todavía no determinó quién liderará la Secretaría de Asuntos Estratégicos, que coordina Defensa, Inteligencia y Seguridad. En el Ministerio del Interior, la estructura ni siquiera está oficializada en el Mapa del Estado. El único nombre confirmado allí es Gustavo Coria como secretario del Interior. Mientras el relato oficial habla de modernización, la realidad muestra un Estado paralizado por trámites internos y guerras de poder.
El diagnóstico es lapidario: Milei tiene un gabinete en llamas, donde las designaciones dependen más de lealtades y caprichos que de capacidad técnica. La salida del ministro de Defensa Luis Petri –que se va en buenos términos para ser diputado, pero no logró imponer a su jefa de Gabinete– y el ascenso del teniente general Carlos Presti revelan que los hermanos Milei ahora controlan con mano férrea los asuntos castrenses. Quieren que el jefe de Casa Militar, Sebastián Ibáñez, reemplace a Presti en el Ejército, y el jefe de la Armada, Carlos Allievi, no seguiría. El mercado no solo huele debilidad política, también percibe un gobierno obsesionado con el control interno mientras el ajuste social avanza en silencio.
En Seguridad, la formalización de Alejandra Monteoliva como ministra reemplazando a Patricia Bullrich –que pasará al Senado– confirma que la doctrina Bullrich seguirá operando a distancia. Monteoliva podrá poner a su jefe de Gabinete, Fernando Koursnier, pero la estructura se mantiene intacta. Mientras tanto, renunciaron el subsecretario del Crimen, Mario Romero, y el director nacional Fernando Soto, que se suma a Bullrich como asesor. La exfuncionaria libertaria ya busca rodearse en el Senado con el exdirector de Parques Nacionales, Cristian Larsen, como secretario parlamentario. El circo de los cargos no para, y la gente paga el precio.