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Política
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Fábricas en terapia intensiva - La radiografía que muestra cómo el ajuste de Milei está desmantelando la industria nacional

Un mapa de la destrucción laboral expone el colapso de sectores productivos enteros mientras el Gobierno impulsa una reforma que promete más flexibilidad. La contradicción entre el discurso de reactivación y el cierre de plantas industriales genera un tsunami de despidos que ya afecta a miles de trabajadores.

Por Negocios y Política
Fábricas en terapia intensiva - La radiografía que muestra cómo el ajuste de Milei está desmantelando la industria nacional

Buenos Aires, 18 de febrero de 2026. La radiografía industrial del país bajo la gestión de Javier Milei revela un panorama desolador: fábricas que cierran sus puertas, plantas que reducen producción a mínimos históricos y sectores enteros al borde del colapso. Mientras el presidente argentino insiste en su relato de ajuste necesario, la realidad material muestra un derrumbe productivo que amenaza con convertirse en irreversible.

El diagnóstico es claro: la política económica del mandatario libertario está generando una destrucción laboral masiva. Industrias que durante décadas sostuvieron empleo y desarrollo regional hoy enfrentan crisis terminales, con números que se desploman mes a mes. La promesa oficial de que el ajuste traería orden y crecimiento choca contra el dato concreto de empresas que no resisten la presión fiscal, la caída del consumo y la falta de crédito.

Lo que más preocupa es el horizonte que se abre con la posible reforma laboral. Mientras el Gobierno nacional habla de modernización y flexibilización, los trabajadores ven cómo sus puestos desaparecen antes de que se discuta cualquier cambio legislativo. La distancia entre el discurso oficial y la realidad de las fábricas cerradas expone una grieta que va más allá de lo político: es la fractura entre un proyecto económico que prioriza el ajuste y una sociedad que necesita producción y trabajo estable.

El silencio del oficialismo sobre este mapa de destrucción industrial resulta elocuente. En lugar de presentar planes de reactivación sectorial, el foco está en profundizar medidas que, según los datos actuales, podrían acelerar el proceso de desindustrialización. La pregunta que queda flotando es cuánto más podrá resistir el aparato productivo argentino antes de que el daño sea irreversible, y qué alternativas tendrán las miles de familias que hoy ven cómo se desvanece su fuente de sustento.