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Política
5 min de lectura

Hurlingham acelera un cambio del Código Urbano para beneficiar a dos concejales, sin estudio ambiental

El municipio de Hurlingham impulsa a las apuradas un cambio del Código Urbano escrito a medida para dos concejales con intereses inmobiliarios, sin un solo estudio ambiental ni evaluación técnica. La maniobra, armada en silencio y sin controles, convierte al Concejo Deliberante en una escribanía y pone al distrito al borde de un escándalo institucional: una reforma urbana exprés para habilitar negocios privados disfrazados de política pública.

Por Negocios y Politica
Hurlingham acelera un cambio del Código Urbano para beneficiar a dos concejales, sin estudio ambiental

El municipio de Hurlingham avanza a toda velocidad con una polémica modificación del Código de Planeamiento Urbano que, según denuncian sectores opositores y técnicos, podría beneficiar directamente a dos concejales oficialistas vinculados a emprendimientos inmobiliarios. El proyecto, que ingresó de manera exprés al Concejo Deliberante, no cuenta con ningún estudio de impacto ambiental ni evaluaciones técnicas independientes, un requisito mínimo para cualquier alteración normativa que afecte densidades, alturas o usos del suelo.

Una reforma escrita a medida

De acuerdo a fuentes legislativas, la iniciativa habilita mayores alturas y excepciones constructivas en zonas donde ambos concejales —cuyos nombres se mantienen bajo reserva en las denuncias formales por temor a represalias— poseen intereses comerciales o familiares. La reforma redefine corredores urbanos y habilita ampliaciones en áreas actualmente clasificadas como residenciales de baja densidad.

“Técnicamente, es un traje hecho a medida”, aseguró a este medio un arquitecto que participó de la elaboración del código vigente. “No hay fundamentos urbanísticos, no hay análisis de movilidad, no hay estudio hidráulico. Nada. Solo cambios en dos zonas puntuales que coinciden con terrenos asociados a estos concejales”.

Sin informes, sin audiencias y con sospechas

El apuro oficial por aprobar la reforma antes de fin de mes despertó alarma entre organizaciones ambientales y vecinos. La ordenanza no incluye:

  • Estudio de Impacto Ambiental (EIA)
  • Informe de factibilidad hídrica
  • Evaluación sobre infraestructura disponible
  • Dictámenes técnicos externos o de organismos provinciales

En paralelo, colectivos vecinales señalan que el Ejecutivo evitó cualquier instancia participativa o consulta pública. “Quieren votar un código nuevo como si fuera un trámite administrativo menor”, advirtieron desde la Red Ambiental del Oeste.

Tensiones políticas y una mayoría ajustada

En el Concejo, la discusión promete ser áspera. La oposición anticipa que pedirá la nulidad del tratamiento si no se incorporan estudios profesionales y audiencias públicas. El oficialismo, con mayoría simple, busca aprobarlo sin cambios y con un calendario acelerado.

“Está claro que esto no tiene nada que ver con el desarrollo urbano; es un negocio inmobiliario con firma institucional”, señaló un edil opositor.

Qué se juega

Si la reforma avanza, Hurlingham quedará habilitado para permitir:

  • torres donde hoy no se permiten,
  • cambios de zonificación en parcelas específicas,
  • mayor densidad en zonas críticas para el drenaje pluvial,
  • excepciones directas para emprendimientos privados.

Urbanistas advierten que el municipio podría enfrentar consecuencias legales por incumplir normativa provincial, y que cualquier emprendimiento aprobado bajo este esquema podría judicializarse.