¿A qué juega Mahiques?
Mientras el destino del gobierno se juega en los pasillos de Comodoro Py, el ministro de Justicia intenta mostrar musculatura entre directivas del Ejecutivo y "acuerdos" de gobernabilidad
¿A qué juega Mahiques?
El mapa del poder judicial argentino siempre ha tenido fragmentación y clandestinidad política, pero últimamente los movimientos de algunos no tan decorados actores son tan rústicos que parecen una partida de dígalo con mímica.
En el centro de esta salvaje escena se mueve Juan Bautista Mahiques, un equilibrista que despliega un lobby tan evidente como residual, que sugiere más suerte que talento. Como flamante Ministro de Justicia, su rol parece menos enfocado en la gestión administrativa y mucho más volcado a una misión de ingeniería política: coaccionar las negociaciones para la selección de jueces clave que el sistema judicial argentino necesita hace años así como también hacer el trabajo sucio que este Gobierno necesita desesperadamente. Mahiques no es Ministro para impartir Justicia sino para gerenciar (circunstancialmente) una aduana judicial de impunidad y camarillismo político.
Para consolidar este gerenciamiento, la flamante "xunta" o mesa chica del ministerio se ha reconfigurado con velocidad quirúrgica. Secundado por figuras clave como el viceministro Santiago Viola, este nuevo armado político-judicial se mueve bajo el amparo directo de la Secretaría General de la Presidencia. Desde su desembarco, la primera orden de la casa fue barrer con casi toda la “herencia” de la gestión anterior, forzando renuncias masivas en organismos hipercríticos como la Oficina Anticorrupción (OA) y la Unidad de Información Financiera (UIF). El mensaje de la nueva cúpula es cristalino: esto es una Aduana, por lo que el flujo de la información, las investigaciones que puedan golpear al entorno presidencial y las atenciones necesarias a las lapiceras que deciden el futuro de Comodoro Py, solo pueden pasar por la ventanilla de quien ostenta las iniciales que Martín Menem se ocupó de hacer famosas mediante cuentas truchas digitales: JBM.
Al ver a Mahiques sobreactuar su rol de guardián —tildando de "imprudencia" las sospechas parlamentarias que vinculan al Ejecutivo con el escándalo cripto de Libra o corriendo pliegos incómodos para blindar la intimidad gubernamental— nace una duda legítima. ¿Este Ministro quiere impartir Justicia o quiere manipularla?
Los históricos dinosaurios de la familia judicial, expertos en sobrevivir a todas las eras geológicas de la política argentina, ven en estos proxys de chalecos y after offices la oportunidad dorada para tercerizar su supervivencia.
Bajo escudos supuestamente morales y éticos, estos actores ponen en constante tensión la paz democrática. Juegan al límite porque saben que el statu quo es su única garantía para seguir postergando la purga necesaria que la Justicia necesita..
Al final del día, la pregunta del millón tal vez ya no siga siendo a qué juega Mahiques, sino para quién.