Milei firmó la reforma laboral que Adorni le llevó a la residencia y encendió otra disputa con el mundo del trabajo
La escena lo dijo todo: Adorni llegó apurado con la reforma laboral y Milei la firmó envuelto en abrigo, ajeno al frío que viene para los trabajadores. El Gobierno busca aprobar a las corridas un proyecto que flexibiliza despidos, debilita convenios y retrocede décadas en derechos laborales. No es modernización: es ajuste puro, escrito para las empresas y sellado sin diálogo ni consenso. El peronismo y el movimiento obrero ya preparan la resistencia. El invierno político empezó adentro de la Casa Rosada.
En una mañana cargada de movimientos en la Casa Rosada, Manuel Adorni llegó a la residencia presidencial con el proyecto de reforma laboral bajo el brazo para que Javier Milei lo firmara y pudiera entrar de inmediato al Congreso. El trámite fue veloz, casi silencioso, pero suficiente para encender otra vez las alarmas en el mundo sindical.
La escena dejó una foto curiosa: Adorni entrando apurado y Milei tan abrigado que parecía listo para firmar la ley en la Patagonia, un detalle que no pasó desapercibido entre los presentes y que terminó funcionando como una metáfora involuntaria: el país se enfría y el Gobierno endurece el rumbo.
Un proyecto que apunta directo a los derechos laborales
Aunque todavía no se difundió el texto completo, ya circulan los puntos principales. Y todos coinciden en la misma dirección:
- Reducción de costos laborales y facilidades para despedir.
- Cambios de fondo en la negociación colectiva, con la ultraactividad como blanco central.
- Un esquema que favorece a las empresas con beneficios impositivos y operativos.
- Nuevas formas de contratación que, lejos de modernizar, profundizan la precarización.
En el oficialismo hablan de “actualización del marco laboral”, pero en los sindicatos ven una vuelta atrás de décadas y un intento por debilitar la capacidad de negociación de los trabajadores.
Una decisión tomada entre pocos
Que haya sido el vocero presidencial quien llevó el proyecto a la residencia no pasó inadvertido. En el peronismo interpretan el gesto como una señal del modo de funcionamiento interno: las decisiones se cocinan en un círculo mínimo, sin diálogo y sin buscar consensos previos.
La urgencia por avanzar antes del cierre del año es evidente. El Gobierno quiere aprovechar la ventana de diciembre para tratar la iniciativa antes de que la oposición reorganice su estrategia legislativa.
Un modelo económico que enfría derechos
La reforma laboral aparece como una pieza más de un esquema económico cuyo eje está puesto en abaratar el empleo, reducir la intervención del Estado y flexibilizar convenios colectivos.
Para los opositores, lo único que “moderniza” el proyecto es el lenguaje: el efecto concreto sería debilitar derechos que llevan décadas construidos.