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Política
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Modo apagón - El Gobierno avanza con la reforma laboral mientras la CGT confirma un paro que paralizará el transporte

Con la eliminación del artículo sobre licencias médicas, el oficialismo pretende aprobar mañana el resto del paquete que afecta derechos históricos. La central obrera respondió con una medida de fuerza de 24 horas que dejará sin movilidad a millones de argentinos, marcando un choque frontal entre el ajuste y la resistencia sindical.

Por Negocios y Política
Modo apagón - El Gobierno avanza con la reforma laboral mientras la CGT confirma un paro que paralizará el transporte

Buenos Aires, 18 de febrero de 2026. La tensión política alcanzó un punto de ebullición este miércoles cuando el gobierno convocó a sesión en Diputados para avanzar con la reforma laboral, apenas horas después de retirar el polémico artículo 44 sobre licencias médicas. El gesto no alcanzó para desactivar el conflicto. La CGT confirmó un paro nacional de 24 horas que incluirá la suspensión total del transporte, una medida que paralizará la actividad económica y dejará a trabajadores y familias sin movilidad.

La maniobra oficialista intenta presentar la eliminación de un artículo como una concesión, mientras mantiene intacto el núcleo duro del proyecto que afecta derechos conquistados durante décadas. La estrategia busca dividir aguas y generar la ilusión de un diálogo que nunca existió. Pero la central obrera no mordió el anzuelo. Su respuesta fue contundente: un paro general que expone el costo social real de una reforma diseñada sin consenso y con la vista puesta únicamente en la flexibilización laboral.

El cálculo político detrás de esta jugada resulta evidente. El gobierno apuesta a avanzar rápidamente en el recinto mientras minimiza la resistencia, confiando en su mayoría parlamentaria. Pero la confirmación del paro con suspensión de transporte demuestra que el malestar trasciende lo sindical y se instala en la vida cotidiana de la gente. Cada colectivo que no circule, cada tren detenido, será un recordatorio tangible de que las decisiones tomadas en oficinas ministeriales tienen consecuencias concretas en las calles.

Mientras el oficialismo insiste en un relato de modernización, la realidad muestra un país fracturado donde el diálogo social fue reemplazado por la imposición. La CGT, con una trayectoria de décadas defendiendo los intereses de los trabajadores, ratifica su rol como espacio de resistencia democrática frente a políticas que erosionan derechos. El paro del jueves no será solo una medida de fuerza: será el termómetro de una bronca social que crece al mismo ritmo que los decretos y reformas que priorizan números sobre personas.