Operación blindaje - El teniente general Presti asume como ministro de Defensa y arma un gabinete con fuerte presencia militar
Por primera vez desde la dictadura, un militar en actividad conduce el ministerio mientras los uniformados enfrentan sueldos de hambre y una obra social en quiebra. El nuevo equipo incluye a Daniel Martella, hijo de un represor, y promete una auditoría que no será la misma que dejó Petri.
Buenos Aires, 12 de diciembre de 2025. Con una sonrisa y el movimiento de cejas que ya es su sello, Javier Milei observó cómo el teniente general Carlos Alberto Presti juraba como nuevo ministro de Defensa en el Salón Blanco. El acto, demorado para que el saliente Luis Petri pudiera protagonizar la llegada de los aviones F-16 antes de mudarse a Diputados, marcó un hito histórico: por primera vez desde la dictadura, un militar en actividad toma las riendas de la cartera. Presti, cercano a Karina Milei, juró por Dios y la Patria frente a un presidente vestido de traje oscuro y corbata celeste, mientras embajadores y medio gabinete oficialista aplaudían desde la primera fila.
El flamante ministro no perdió tiempo en armar su equipo. De los cinco o seis altos cargos confirmados, la mayoría son militares del Ejército como él, varios aún en actividad. La elección más polémica recayó en el coronel retirado Daniel Martella, hijo del general Santiago Martella, secretario general de la Presidencia durante la última dictadura. Aunque formado en democracia, su nombramiento como secretario de Relaciones Internacionales genera ruido en un ministerio que promete "pulir" una nueva Directiva de Defensa Nacional con fuerte contenido aliado a Estados Unidos e Israel, y sin referencias a China.
Mientras el general de Brigada Jorge Alberto Puebla asume como viceministro y el civil Guillermo Madero se hace cargo de la jefatura de Gabinete, los desafíos urgentes esperan. Los bajos sueldos de los uniformados y la calamitosa situación económica de la obra social IOSFA, que mantiene mal atendidos a unos 600.000 afiliados con una deuda millonaria, son la prioridad. Presti prometió una auditoría distinta a la de Petri, pero la motosierra administrativa de Federico Sturzenegger ya se reunió con su equipo para un "reajuste". El reequipamiento militar, con promesas de submarinos y helicópteros, contrasta con la crisis interna que hereda.
La escena final dejó a Luis Petri, ahora diputado, al lado de Milei y Presti, cerrando el cambio más demorado del gobierno. Con retiros anunciados en las cúpulas del Estado Mayor Conjunto y las fuerzas armadas, el ministerio se militariza en tiempos complejos. Presti agradeció la confianza y habló de construir "un instrumento militar digno" para el rol protagónico de Argentina en el mundo, pero la realidad material de los uniformados pide soluciones más terrenales. La tensión con Cancillería, queja constante de Petri y Patricia Bullrich, ahora recae en Martella, quien deberá coordinar con Pablo Quirno en un vínculo que ya fue problemático. El blindaje institucional avanza, pero las grietas económicas y políticas persisten.