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Política
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Opereta presidencial - Tres mandatarios en 12 horas mientras Bullrich revive su guerra contra los sindicatos y Macri acecha

El Gobierno prepara una reforma laboral 'mansa' para contentar a los organismos de crédito, pero la designa a Patricia Bullrich como vocera para simular un enfrentamiento épico. Mientras, los gobernadores negocian sus votos a cambio de una ley que amplíe la minería en glaciares, y Mauricio Macri evalúa distanciarse del oficialismo.

Por Negocios y Política
Opereta presidencial - Tres mandatarios en 12 horas mientras Bullrich revive su guerra contra los sindicatos y Macri acecha

Buenos Aires, 7 de diciembre de 2025. El país se prepara para un espectáculo de relevos presidenciales: si Javier Milei viaja a Oslo para el Nobel de Corina Machado, Bartolomé Abdala ocupará la Casa Rosada por una noche, hasta que regrese Victoria Villarruel de Madrid. Tres presidentes en doce horas, un circo burocrático que anticipa una semana de batallas legislativas donde el oficialismo intentará mostrar músculo con una reforma laboral negociada en secreto.

La tensión estalla cuando el Gobierno, presionado por fondos inversores, distribuye un borrador que no toca los pilares del derecho laboral peronista. Lo llaman 'modernización', pero es un termómetro político: la CGT ya analiza aceptar un 70% de su contenido. El truco está en el casting: designan a Patricia Bullrich como jefa de la comisión de Trabajo en el Senado, reviviendo su viejo papel de 'La piba' que atacaba gremios en los años de la Alianza. Una puesta en escena para que los inversores externos crean que se limita a los sindicatos, mientras internamente se negocia todo.

El cálculo es transparente: se usa a Bullrich como carnada retórica mientras se transa con gobernadores de Provincias Unidas, que prometen votos a cambio de la Ley de Glaciares que ampliaría la minería. Un trueque de figuritas donde el sindicalismo, lejos de caer en la provocación, teje un frente parlamentario con peronistas, socialistas y otros espacios para frenar el tren simbólico. Mientras, Mauricio Macri observa desde la Fundación Pensar, dudando hasta último momento si acompañar a Milei a Oslo y evaluando acercarse a los opositores críticos antes que al Gobierno.

El desorden no es solo de guion: Villarruel le quitó el despacho prometido a la senadora fueguina Cristina López del peronismo, generando un mini-conflicto que Mayans minimizó mientras merendaba con Cristina Fernández de Kirchner. Bullrich, por su parte, siente que le hacen pagar derecho de piso: no la dejaron participar de reuniones clave ni aspirar a la presidencia provisional del Senado. En este laberinto de oficinas y egos, la reforma laboral se debate entre la necesidad de mostrar firmeza y la realidad de un borrador que ya tiene fecha de vencimiento.