Turismo de alto costo - El viaje de Milei a Oslo que paralizó su agenda doméstica y dejó sin foto con Machado
La gira presidencial por Noruega terminó por congelar dos pilares del programa libertario: la reforma laboral y las retenciones. Mientras el gobierno se atasca en Buenos Aires, el mandatario no logró el objetivo diplomático de posar con la referente opositora venezolana, sumando un fracaso internacional a la lista.
Buenos Aires, 10 de diciembre de 2025. El presidente Javier Milei regresó de su viaje a Oslo con las manos vacías en lo diplomático y un panorama interno aún más complicado. Lo que se presentó como una gira de proyección internacional terminó por frenar en seco la reforma laboral y trabar las retenciones, dos ejes centrales de su gestión, mientras el intento de fotografía con Corina Machado quedó en la nada.
El nudo del asunto aparece cuando el costo político del viaje supera cualquier beneficio simbólico. Mientras el jefe de Estado buscaba protagonismo en escenarios europeos, en Argentina su agenda legislativa entró en parálisis total. La reforma laboral, bandera del ajuste prometido, quedó congelada sin fecha de tratamiento, y las retenciones -otro punto neurálgico- se atascaron en medio de disputas internas que el viaje lejos no hizo más que agravar.
El diagnóstico político es claro: el libertario priorizó la foto que no pudo tomar sobre la gobernabilidad que necesita construir. Cada día de ausencia profundizó las grietas en su coalición y expuso la fragilidad de un proyecto que se promociona como revolución pero tropieza con la realidad de administrar. La opereta internacional terminó por revelar lo que muchos ya sospechaban: sin consenso interno, ni siquiera los viajes presidenciales pueden salvar un gobierno que se desgasta en sus propias contradicciones.
El fracaso con Machado completa el cuadro de una gira que suma derrota a derrota. Lejos de consolidar una imagen de estadista global, el mandatario volvió con menos capital político del que partió, mientras en casa las urgencias se acumulan y las promesas de campaña se diluyen en el aire nórdico.